Casi nunca olvido mis sueños porque casi nunca duermo bien, mi viejo me ha dicho que no dormir bien hace que no se olviden los sueños, me gusta pensar que los sueños que olvido son los que rigen mi conciencia.
Escribo mis sueños en un cuaderno verde porque algunos terminan siendo las mejores cosas que he escrito, creo que nadie puede saber qué es lo mejor que ha escrito, creo que los juicios de valor arruinan muchas cosas.
Me gustaría ser escritor, mi amigo Alejandro me ha dicho que escribo bien y le creo, me gustaría saber en qué momento uno se vuelve escritor.
Cuando escribo nunca sé cómo lo hice, a veces me doy cuenta que estoy inspirado, mi amigo Alejandro y yo siempre hablamos de la inspiración.
He llegado a creer en las musas, he creído en muchas cosas cuando me lo he propuesto, aún recuerdo el instante en el que dejé de creer en mí mismo.
Descubrí que la inspiración llega en pequeños instantes de lucidez que se mantienen o fluctúan, mi amigo Alejandro y yo llamamos a esos instantes polillas, yo creo que también funcionan con ser feliz.
Estoy escribiendo esto en un cuaderno verde, pensar que sueño lo que escribo hace que piense que escribo bien, pensar que escribo lo que sueño hace que me lo tome muy en serio.
Hola, soy el Rey tejón